Odiando la Navidad

December 15, 2016

 

No intentemos evitarlo, la realidad es que sí, ya están aquí, se nos han echado encima casi “sin avisar”. Otro año más y sin remedio, vuelven las Navidades.

Pensará el lector enamorado de estas fechas que a qué viene tanto fatalismo, y lo cierto es que no podemos contemplar que el fervor por estas fiestas sea un denominador común en la población, ya que para muchas personas se trata de días tristes, temidos, llenos de ausencias o con demasiadas presencias… sea como fuere, pagarían si así se asegurasen de que con un chasquido de dedos, de pronto, fuese 9 de Enero. 

 

Pero ¿qué hay detrás de odiar la Navidad? ¿Por qué para muchas personas estas fechas se convierten en un verdadero suplicio? ¿Cómo es posible que la tasa de depresión y ansiedad aumente en estas fechas?

Analicemos el estado de las cosas:

 

  • ¡Oh Vacaciones!

Venerada palabra para unos, odiada para otros. Y es que ya sabemos que estas fechas suponen cierto “trabajo” en la organización de los días señalados. El debate sobre cómo repartirse para pasar la Nochebuena o la Nochevieja, quién prepara la deslumbrante comida, verse obligado a compartir copiosas cenas con personas con las que o no hay relación o esta no es buena, tener que hacer regalos (y acertar) por el hecho de ser Navidad, verse abocados a un desembolso económico que quizás en este momento no estamos en disposición de hacer, kilos de más… Más que unas vacaciones soñadas el terreno se parece a una batalla de obligaciones y altas expectativas, donde los niveles de estrés van a estar por las nubes y poco se va a parecer a la bucólica cabaña de madera con una chimenea calentita y llena de regalos que nos venden los anuncios.

Muchas veces estas situaciones tienen más que ver con nuestra incapacidad para demostrar nuestro afecto, tratando en estas fechas de mostrarnos como los mejores anfitriones, con los mejores regalos y la mejor sonrisa. Expectativas obviamente altas y difíciles de alcanzar.

 

  • Echar de menos

Cada año supone para muchas familias la primera vez que se enfrentan a estas fechas sin un ser querido que haya fallecido. El duelo es un proceso adaptativo y normal, pero que suele recrudecerse en estas fechas tan señaladas. La tristeza, la desgana o incluso la hostilidad ante los mensajes navideños pueden aparecer en estas circunstancias.

También en los últimos tiempos la corriente emigratoria que hemos vivido en el país ha hecho que muchas personas no se puedan permitir el hecho de “volver a casa por Navidad”, algo que amarga la fiesta a todo el soporte familiar y social.

Tampoco olvidamos las rupturas sentimentales, aquellas personas que ya no forman parte de nuestra vida y que en estos momentos puntuales anhelamos especialmente, generando en nosotros sentimientos negativos que nos dificultan el disfrute.

 

  • Mensajes idílicos de la Navidad

Al ocurrir todos los años, nos puede pillar en cualquier circunstancia, y es que al llegar estas fechas podemos estar en pleno tratamiento por una enfermedad, incluso ingresados en un hospital, puede ser que nos toque trabajar esas noches (los temidos turnos de Navidad) o que estemos en pleno proceso de divorcio… Son tantas las situaciones difíciles que pueden estar atañendo a nuestra vida, como los mensajes de felicidad, familia perfecta y personas bellas que nos intentan meter “por los ojos”. Obviamente, cuando tu vida no pasa por su mejor momento esto puede producir en ti emociones muy diversas desde tristeza a tensión.

 

¿Pero qué podemos hacer para sobrevivir a la Navidad? Algunas recomendaciones:

 

  • Mentalízate sin ser extremista, tratando de ver las oportunidades que te puedan aportar estas fechas.

  • Adapta la Navidad a tu situación personal, háblalo con tus personas más cercanas, tratando de llegar a acuerdos que se puedan acoplar a tus circunstancias actuales (por ejemplo, si acabas de perder tu empleo, lo deseable para abaratar costes sería organizar una comida en casa el día de Navidad antes de salir a comer a un restaurante).

  • Si no hay más remedio que estar con tus familiares, trata de evitar el conflicto. No son momentos para solucionar cuitas pendientes, hay que cambiar el chip en este sentido.

  • La felicidad de la Navidad no va a estar en la cantidad y la calidad de los regalos que hagas y recibas, sino en la calidad de los momentos vividos. Así que cautela con el bolsillo.

  • Si has perdido a un ser querido, tómate tu tiempo, rodéate de las personas que te apoyan y tratad de recordar todos los momentos buenos vívidos en estas fechas. Sé benevolente contigo mismo y permítete estar triste en algunos momentos. Si hace muy poco tiempo, uno no ha de verse obligado a celebrar cualquier evento.

  • No generes altas expectativas en torno a lo que ocurrirá en las fiestas, evitarás la tristeza y la decepción.

  • Y lo más importante, recibe estas fiestas como unas fiestas más, sin esperar grandes eventos:

 

NO ESPERES A QUE SEA NAVIDAD PARA SER FELIZ

 

 

 

 

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