Micromachismos y otros patriarcados

 

 

Sumidos en una sociedad, aún patriarcal, que nos invade aunque las apariencias quisieran ser otras. Las noticias relacionadas con Violencia de Género se suceden casi a diario.   No hay nada más peligroso que una sociedad normalice comportamientos y actitudes.  Aquéllos que, en un principio, se suponen inadecuados y que debido a su continuidad en el tiempo y costumbre, se convierten en la “norma” en una sociedad y dentro de cada sistema familiar.   Las consecuencias de esa “normalización” es la disminución de la sensibilidad personal y de la sensibilidad social hacia auténticos problemas sociales que actualmente deviene en muertes, entre ellos la Violencia de Género. Lo “raro” sería, hoy día, no escuchar noticias al respecto.

Por poner un ejemplo, el caso de Barcelona de hace sólo unos días, donde la víctima fallecida había interpuesto 20 denuncias, la mayoría por incumplimiento de orden de alejamiento de su agresor (expareja), tal y como hizo la última vez y que trágicamente le costó la vida a la víctima finalmente.  O las 5 víctimas muertas “supuestamente” a manos de sus exparejas en menos de 72 horas.


 

Noticias que son consecuencia de un proceso más o menos largo y constante de desgaste de la víctima y de sentimiento de desprotección en la misma.  De sometimiento por un agresor conocido y cercano por una finalizada o no vinculación “afectiva”.  Proceso de constantes humillaciones, coacciones, control, dominación que transcurre en silencio.  Un silencio privado y un silencio público. Silencio privado causado por la vergüenza y el impacto que supone para la víctima expresar y mostrar su infierno personal. Y no solo eso sino porque también acaba normalizando su situación y dentro del proceso de indefensión, identifica su situación como la que define y va a definir el resto de su corta o larga vida, que dependerá de si el agresor se la concede o no.  Si rompe su silencio, la víctima convive diariamente con el miedo y terror de las consecuencias de hacerlo: la amenaza constante de su agresor cuyo objetivo máximo es vengarse y hacerla desaparecer. Y público porque cada vez hay más víctimas mortales de la violencia de género, el miedo se generaliza a la sociedad y paraliza la denuncia en muchos casos por sentimientos reales de desprotección de las víctimas.  Porque en definitiva, la sociedad junto a sus estamentos e instituciones y agentes sociales no ofrecen la respuesta necesaria y adecuada a tan arraigada ya problemática social.

Y así es que, nada es lo que parece ni parece existir hasta que ocurre el homicidio, lo que solo parecía ser desencuentros entre ex parejas o parejas dentro de un proceso de “normalización social e institucional” cobra entonces otra realidad post morten.  Es enorme y preocupantemente trágico que esto sea así.

 

Están muriendo mujeres, las cifras son cada vez más escalofriantes por ser indicativas de que, lejos de erradicarse o reducirse, hay un incremento notable de víctimas mortales a manos de sus parejas o ex parejas. 

El patriarcado sigue existiendo, se refleja en las cifras mencionadas, en cada homicidio que sucede con ocasión de permitir que el agresor se acerque a su víctima. Un teléfono, una pulsera con alarma y/o una orden de alejamiento no evita muertes, esa es la realidad.

 

Es necesario vislumbrar la necesidad de entender que el agresor en violencia de género es una persona inadaptada en una sociedad aún machista y contradictoria en cuanto a roles de género.  El agresor necesita convivir con la perpetuación inicial del rol superior y dominante sobre la mujer, no acepta la equidad, la igualdad, el cambio de roles; tan sólo entiende la supremacía de lo masculino sobre lo femenino y así la del hombre sobre la mujer.

 

La mujer no es sino un objeto de posesión, la fuente y el origen del malestar del hombre y en ello queda justificada su actuación.

 

Y sí, comportamientos significativos que definen situaciones de desigualdad y machismo están internalizados y normalizados en la sociedad. Hace unos días se legislaba la posibilidad de que los hijos recién nacidos puedan llevar como primer apellido el de la madre. 

 

Hay que tener contenta a nuestra pareja pero no a costa de la invisibilidad de la mujer y sus derechos. Por miedo al abandono, siempre el miedo alrededor. El miedo paraliza y en violencia de género lo hace mientras se está dentro de la relación de dominación-sumisión, durante la ruptura de esa relación, posteriormente y hasta el final de los días de la mujer víctima de violencia de género.

 

El peligro se constata Aún más hoy día, con el ingente número de casos de violencia de género y/o machismo dentro de las relaciones afectivas entre adolescentes, signos o señales de que ello te puede estar ocurriendo pueden ser lo siguientes:

 

  • Los celos no son signo de amar y querer a alguien, sino de falta de confianza y de un gran sentimiento de posesión.

  • Elegirte la ropa que has de ponerte o criticar tu forma de vestir no es amar.

  • Decirte o reprenderte por cómo hablas o con quien quedas o vas, tampoco es amor.

  • Llamarte por teléfono o a través de whatssapp, continuamente preguntando dónde estás, con quién y qué haces, es control y búsqueda de tu sumisión.

  • Aparecer en algún lugar donde estás, de manera frecuente y sin avisar, es un modo de control.

  • Decirte y elegir tus amistades, no es amor, ni respeto por quien eres.

  • Darte pena con motivo de que dejes de hacer algo y cedas a sus pretensiones es chantaje emocional.

  • Decirte si haces eso es porque no me quieres, es chantaje emocional.

 

Nada de lo anterior unido a otras muchos comportamientos que se suelen confundir con amar y querer a alguien entran dentro del círculo del sometimiento, control y sumisión.

 

Ninguna pareja con la que mantengas una relación afectiva te va  a proteger mejor que tú misma. Si tienes dudas háblalo con alguien, recuerda que lo que comienza con una ilusión puede acabar siendo finalmente un auténtico infierno de por vida, que incluso acabe con ella.

 

¡¡STOP a la VIOLENCIA DE GÉNERO!!  SÉ TÚ MISMA, QUE NO TE ENGAÑEN!!

 

 

 

 

 

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